Las salamanquesas chillan, sí

Y que nos lo digan a nosotros anoche…

Desde que estamos en nuestra nueva casa en Menorca convivimos con la fauna del lugar, que no es poca… De bichos vamos serviditos: Polillas de kilo, mosquitos tigre y sus primos los de toda la vida, moscas, bichos verdes radiactivos y otros voladores de tamaños variados.

Hasta aquí bien, insecticida en mano, lo sobrellevamos como podemos.

Pero luego tenemos la fauna de tamaño medio: pajarracos que andan por el techo a las 7 de la mañana, lagartijas, hasta una tortuga de tierra, a la que llamamos “closca”:

Closca
Closca

Qué graciosa. ¡Visítanos pronto!

Pero ayer fue un show… normalmente nuestra rutina para irnos a dormir es la siguiente: rociamos la cortina mosquitera con insecticida, nos rociamos con repelente y a la cama. A veces, cuando ya hemos cogido el sueñecillo, algún mosquito (perdón, mosquita, que las que pican son hembras) se atreve a rondarnos, encendemos la luz y emprendemos la caza… para vernos… subidos a las camas, revisando cada esquina de la habitación hasta dar con “ella”. Pero ayer fue mejor… oíamos el zumbido como de un mosquito, pero lo curioso era que tanto Javi como yo oíamos el zumbido desde cualquier lugar de la habitación… no podía ser un mosquito… eso lo deducimos casi 15 minutos después de dar vueltas por toda la habitación. Así que decidimos acostarnos de nuevo, pero antes fui al baño y al entrar, me encuentro con una salamanquesa de un palmo.

Resuelto. Se conoce (me encanta esta expresión tan de pueblo) que cuando están estressadas emiten un chillido… así que la transporté afuera de la casa para que se relajara y nos dejara dormir.

Así que sí, las salamanquesas chillan.

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